miércoles, 24 de octubre de 2012

Sopa de maíz al estilo de Nueva Inglaterra.


Hoy he viajado un poco más al norte de Europa para buscar alguna que otra receta que nos llene la pancita y nos mantenga calientitos. El clima  poco a poco esta  más frío y da para hacer más recetas de cremitas, sopitas y estofados (no estoy diciendo que sólo eso cocinaré en los próximos días, nooo), es por eso que nos fuimos a New England o a Nueva Inglaterra. De allí he querido probar una de sus sopas típicas, que por cierto tiene muchísimas versiones, incluyendo la mía, jajajajaj. El New England corn chowder, que se traduciría como “La sopa  de maíz de Nueva Inglaterra” es una sopa muy sabrosa, nutritiva y que llena mucho, tal que se puede tomar como plato único.
Hay otra variedad de esta sopa en la que se incluyen almejas y tomate; es la llamada Manhattan Chowder, que lo siento mucho, pero creo que no probaré porque a mi no me encantan nada las almejas. Creo que me quedaré con la de aquí cerquita, la de Nueva Inglaterra.
Como siempre he hecho mis ajustes en la receta, como por ejemplo he incluido apio, perejil y he cambiado el tocino por el unas lonchas de jamón ibérico. No sé cómo sabrá exactamente la original pero mi versión no quedo nada mal (modestia aparte, jajajaj).

Los ingredientes (adaptado de la receta de Foodcom)

1 lata de maíz dulce de 280 gramos.
2 cucharadas de mantequilla.
50 gramos de jamón ibérico.
1 tallo de apio.
1 cebolla picada
300 gramos de patatas.
1 litro de consomé de pollo.
180 ml de crema para cocinar.
3 cucharaditas de maicena o fécula de maíz (para espesar).
Un poco de perejil.
Tomillo, sal y pimienta al gusto.

Procedimiento:

En una olla onda, ponemos la mantequilla con la cebolla, el apio y el perejil. Sofreímos a fuego medio hasta que la cebolla este transparente.
Añade las patatas, el maíz dulce y el consomé de pollo. Deja cocer a fuego medio hasta que comience a hervir y la patata este blanda. Ah, agrega también el tomillo.
En un bol mezcla la maicena con dos cucharadas de agua. Disuelve bien y luego incorpóralo lentamente a la sopa. Mueve bien dentro de la sopa para que se disuelva bien.
Rectifica de sal y pimienta. Baja el fuego al mínimo y deja unos 10 minutos.
Agrega la crema de cocinar, revuelve bien. Baja del fuego y tápalo. Deja reposar por unos 10 minutos más.
Pon el jamón ibérico al horno por unos 10 minutos a unos 150ºC. Sácalo cuando ya lo veas doradito.
Sirve la sopa y encima añade algunas lonchas de jamón ibérico. 



Dober tek!

lunes, 22 de octubre de 2012

Salvimuffins o quesadillas de queso a la salvadoreña.


Pensar en quesadilla de queso es para algunos, pensar en una tortilla rellena de queso y otros ingredientes (la típica quesadilla mexicana), pero para un@ salvadoreñ@ es pensar en un panecito dulce hecho también de queso pero para ser devorado como postre, con cafecito, chocolate caliente o lo que se les ocurra. La quesadilla de queso salvadoreña, es parte de la idiosincrasia de mi pueblo, ha estado deleitándonos por  años y mi abuela materna (que en paz descanse) las hacía riquísimas. Mi madre siguiendo los pasos de mi abuela, siempre mantuvo la tradición de hacerla en casa, aunque con el permiso de mi madre, debo de decir que la quesadilla de la abuela es la mejor, no sé si porque ella la horneaba en un horno de leña  y por lo tanto tenía un sabor especial o si en realidad incorporaba algún ingrediente que mi madre se le pasó incluir; no lo sé, lo importante es que hoy las hice en casa y las he llamado “salvimuffins” ¿por qué? Porque las he hecho en forma de muffins y lo más importantes porque son salvadoreñas, de ahí lo de “salvi”, jajajajaj.
Hay muchas versiones de esta receta, pero lo que siempre conserva es el queso. La que les comparto es una versión muy sencillita y rápida de hacer. Justo, después de hacer las quesadillas, he pensado en sustituir algunos ingredientes por otros no muy comunes en la receta, pero más adelante haré el experimento. Como es imposible conseguir por estas latitudes el famoso queso “duro blandito” (alguien se preguntará: ¿es duro o es blandito? Pues es una gran contradicción en cuanto al nombre, jajajjaja. Yo aún no sé de dónde proviene tal invención, pero en cuanto la averigüe, prometo comentarla. Bueno, pero hablaba del queso, les decía que como no puedo comprar el queso apropiado para las quesadillas, lo he sustituido por uno que se le parece mucho en su sabor: el queso parmesano.  

He aquí los ingredientes para 12 salvimuffins.

150 gramos de harina de arroz (puedes usar también harina de repostería o para hot cakes o pancakes o una mezcla de ambas. Yo uso de arroz como lo hacía mi abuela).
175 gramos de azúcar morena.
1 cucharadita de levadura química.
150 gramos de mantequilla derretida.
120 gramos de queso parmesano rallado.
180 ml de leche (yo he probado también sustituir la leche por yogurt natural).
3 huevos.
Pizca de sal.
Sésamo o ajonjolí.

Procedimiento:
Precalienta tu horno a 180º C.
Bate los huevos, la azúcar y la mantequilla derretida (que no este tan caliente).
En otro bol mezcla la harina, la levadura química y la sal.
Incorpora la mezcla de la harina a la mezcla de los huevos, bate hasta que todos los ingredientes estén muy bien incorporados.
Añade el queso parmesano y por último la leche.

Prepara un molde para muffins, ponle un poco de mantequilla y harina para evitar que se te peguen los muffins. Llena los moldecitos con la mezcla (procura no llenarlos mucho porque se pueden desbordar cuando crezcan) y encima rocía un poco de sésamo o ajonjolí.
Mételos al horno por unos 25 minutos o hasta que estén doraditos.
 Enjoy!






sábado, 20 de octubre de 2012

DIY manualidad de la semana: regalo para la abuela


Día de manualidades, sí! Y ésta la hicimos (en compañía de mis niños) con dedicatoria especial a la abuela paterna de mis hijos que hoy esta de manteles largos (cumpleaños).
Quise hacer algo especial para la suegra dado que es una persona muy buena y sobre todo los niños la quieren mucho. Gracias a Dios, tengo la dicha de decir que en mi caso la suegra NO es una bruja, como generalmente se dice que son las suegras. Obviamente, siempre hay una que otra diferencia entre nuera y suegra pero en mi caso son mínimas. Una de las cualidades que más admiro de mi suegra es que es muy servicial y esta siempre presta a ayudar a quién se lo pida. Por lo tanto, aquí va esta manualidad hecha con mucho cariño para la Doña.
La idea original viene de Jaeartworks un sitio que trabaja mucho haciendo footprints y handsprints. Al principio, pensaba comprar un plato de cerámica tal como lo indica jaeart pero recordé que tenía muchos cuadrados y rectángulos de baldosas en mi sótano y que cualquiera de ellas podría quedar muy bien para esta manualidad. Así fue, encontré una con el tamaño perfecto y cha chan cha chan aquí les va los pasos para hacerla.

Materiales

1 baldosa del tamaño que prefieras.
Pintura acrílica.
Un pincel
Barniz para cerámica.
Rotulador permanente.

Procedimiento

o       Limpia muy bien la baldosa.
o       Escoge la pintura acrílica que más nos guste y pintamos con un pincel las manos de nuestros niños.
o       Estampa las manos de nuestros modelos en la baldosa (presionamos bien para que queden muy bien estampadas). Deja secar.
o       Con el pincel dibuja unas pequeñas ramitas entre las dos manos estampadas a idea de que son unas flores. Deja secar por un día.
o       Con el pincel, pinta con un poco de barniz las manos estampadas y las ramitas. Esto ayudará a que la pintura no se caiga con el tiempo.
o       Con el rotulador puedes escribir la dedicatoria que más te guste, en mi caso en el lado inferior izquierdo he escrito un párrafo del libro de Proverbios 17,6.



Feliz fin de semana.





viernes, 19 de octubre de 2012

Cupcakes 2 de calabaza rellenos de chocolate


¿Han tenido alguna experiencia con alguna persona google? Si, esas que creen que saben todo pero en realidad no saben nada, jajajjajaa. Hoy en día abundan; entre los amigos, vecinos e incluso familiares. Son pequeños ordenadores andantes que tienen una respuesta y solución para todo, que increíble que son ellos; es que alucino. Oops, tanto alucino, que hay momentos en qué pienso que debería formular constantemente miles de preguntas para mantenerlos entretenidos y talvez algún día de tanto trabajo mental podrían colapsar y dar un momento de paz reposada en una tranquila ignorancia que nos llevara a sentirnos hasta somnolientos, lejos de tanta sabiduría. Seguramente, saben de lo que estoy hablando, pero vengo al tema simplemente para desahogarme de ellos y expresarles lo que pienso. Admiro y respeto mucho a la gente humilde que a pesar de lo mucho que puedan saber, da la pauta para que otros expresen sus opiniones e ideas. Ay mis queridos googles, acaso sabrán lo que significa esa palabra tan buscada, es decir: humildad. ¿La sabrán? 
 Y hablando de elefantes rosados, como decia mi querida amiga Bea, dejo de hablar de googles y me voy a la receta.
 
Estos son mis segundos cupcakes de calabaza, pero ahora rellenos de chocolate. Las calabazas están por todos lados en esta época, por lo cual hay que aprovecharlas. No me he podido resistir y compré dos calabazas grandes de las cuales he hechos varias recetas, incluyendo esta. También, estoy pensando congelar unos cuantos pedazos para seguir haciendo una que otra receta en tiempos fuera de cosecha. No sé que me gusta más, si su sabor o su color, pero no me puedo resistir cada otoño a sus encantos.

Esta receta tiene los mismos ingredientes de la anterior que encontraran aqui, con la diferencia que en vez de ponerle nueces, quise experimentar cual sería la combinación del chocolate con las pasas. Resultado, un sabor muy particular, interesante diría yo. ¿Lo volvería a mezclar? Talvez si, pero sigo prefiriendo las nueces. Lo importante es ir experimentando y no cerrarnos a los sabores y pasos de siempre.


martes, 16 de octubre de 2012

Estofado de invierno


Un día lluvioso, frío y gris, como los típicos de invierno en estas latitudes. A veces son días melancólicos pero todo depende de cómo tu quieras sentir, eso es todo, depende de ti. También estos días dan sensación de quedarse en la camita o en el sofá, muy arropaditos con la mantita; galletas y un té al lado. Provocan también ganas de ir al cine, de hacer algún bizcocho, de jugar dominó, de llamar a uno de esos amigos que siempre te levantan el ánimo y te hacen reír, en fin, eso es lo que a mí me provocan.

Día lluvioso, también amerita la preparación de un estofadito que nos haga calentarnos y que nos llene la pancita. Esta receta es una de mis invenciones, hecha con todo aquello que algún día encontré a la mano en mi alacena. Además, he hecho mis propias galletas de pan para acompañar la sopita. Aprovechando que tengo una bolsa de harina de maíz que no sé cómo darle muerte, me acordé que talvez podría hacer mi propio pan para acompañar el estofado.

Ingredientes

200 gramos de tomates en trocitos (puedes comprar tomates en lata troceados)
750 ml de consomé de verduras.
1 cebolla pequeñita.
3 zanahorias.
300 gramos de frijoles o lentejas.
200 gramos de espinaca.
1 cucharada de salsa inglesa o worcestershire (opcional)
Sal, comino, chile y pimienta al gusto.
1 cucharada de aceite de oliva
Queso gouda rallado (opcional).

Procedimiento.

En un cazo pon el aceite de oliva y la cebolla hasta dorarla. Agrega la zanahoria y deja que se cosan juntos por unos 4 minutos. Agrega los frijoles y mezcla bien. Añade el consomé de verduras, la cucharada de salsa inglesa, comino y cose a fuego medio por unos 25 minutos o hasta que la zanahoria este blanda. Cuando ya esté blanda la zanahoria, rectifica de sal y pimienta y luego añade la espinaca. Baja del fuego y tapa el cazo por unos 10 minutos para que la espinaca se cosa con el vapor.
Al momento de servir pon queso rallado sobre cada plato con estofado (esta vez, he olvidado ponerlo cuando tome la foto ;)  ).



Buen provecho!


lunes, 15 de octubre de 2012

Cupcakes de Zanahoria y Manzana.


Feliz inicio de semana a todos, espero que hayan amanecido con las pilas bien puestas esta nueva semana de octubre, que por cierto ya nos va quedando poco para que termine el año, dos mesesitos y medio y se nos fue el 2012. También, los días ya se van acortando y el frío comienza a dar sus primeros sustos.
Esta receta es una de mis favoritas y va dedicada especialmente a mi querida amiga Fátima que cuando la probo le gustó mucho. La receta viene de Alma y en realidad no le he cambiado casi nada, porque los cupcakes quedan tan buenos que yo creo que no merece añadirle ni restarle nada. En lo único que cambia la receta es en el frosting, yo no soy muy amante de las grandes cantidades de mantequilla ni azúcar glas, por lo que en ese punto vienen las variantes.

He aquí los ingredientes:

140 gramos de harina de repostería.
1 cucharadita bicarbonato.
1 cucharadita de canela.
2 huevos.
115 gramos de azúcar
120 ml aceite vegetal
150 gramos de zanahorias rallada.
140 gramos de manzana rallada
60 gramos de nueces
60 gramos de pasas sin hueso

Frosting

175 gramos de queso tipo philadelphia.
75 gramos de azúcar glas.
1 cucharadita de vainilla.

Procedimiento:

Precalentamos el horno a 180ºC. Tamizamos la harina junto con el bicarbonato y la canela. Batimos los huevos con el azúcar y luego incorporamos la harina. Cuando la mezcla ya este homogénea, añadimos con una espátula  la zanahoria y la manzana rallada. Luego agrega las pasas y las nueces. Ahora, puedes pasar la mezcla a las cápsulas de cupcakes y meterlos al horno por un espacio de 23-25 minutos (depende de tu horno) o has la prueba del palillo.
Cuando ya estén fríos los cupcakes, decoramos con el frosting. Mezclamos  con una espátula el queso, el azúcar y la vainilla y luego pasamos esta mezcla a una manga pastelera para hacer la decoración que más nos guste. Listo!










sábado, 13 de octubre de 2012

Manualidad de la semana: footprint o huella del pie de tu hijo


Hola, hola.

Llego el fin de semana y he pensado que cada sábado chiquito (viernes) haré una manualidad para compartir con ustedes. De esta manera, durante la semana me pondré las pilas para hacer algo creativo con las manitas y luego, cha chan cha chan: se las muestro.
Desde niña me encanto hacer manualidades, creo que eso lo heredé de mi madre porque es una persona muy “crafty” . Ella, siempre estaba buscando algo con que entretenerme en las tardes, es así como aprendí a bordar, a pintar, hacer galletas, a pegar un botón, etc...
Hoy voy a iniciar este apartado con una manualidad muy divertida, fácil y que me lleno de mucha ilusión. Ah pero no la hice sola, mi pequeño hijo es el artista principal de esta manualidad. La manualidad se llama “la huella de mi niño” o como dirían en ingles: My baby footprint.  La idea proviene de El arbol de la imaginacion y me parece que es una excelente idea para preservar de una manera divertida y barata la huella de nuestros hijos. En algunos años mostraremos esa pequeña huella y ellos mismos se asombraran de lo pequeños que eran sus manos o sus pies. Es un regalo muy bonito también que le podemos hacer a los abuelos para navidad o para sus cumpleaños.
Los niños más grandes pueden ayudar en esta tarea y es sumamente divertido para ellos.


Materiales que necesitamos:

1 taza de sal.
1 taza de harina
½ Taza de agua tibia.

En un bol mezclamos la harina y la sal y vamos agregando poco a poco el agua tibia. Amasa la masa hasta conseguir una buena textura sin grumos. Si ves, que esta muy pegajosa agrega un poco más de harina y si ves que esta muy seca, agrega un poco de agua. Cuando veas que tienes una bola de la mezcla, la cual la puedes manejar fácilmente, entonces ese es el momento para modelar.

Tienes que hacer una especie de tortilla de la masa (llena tus manos de harina para que sea fácil manejarla y no se pegue)  y trata que te quede lo más fina posible, y con un  ½ centímetro de espesor. Cuanto más delgada la hagas es más fácil de cocer en el horno. Ah, y acuérdate que su tamaño sea en proporción al tamaño del pie de tu niño.
Sobre papel de horno pon la tortilla que has hecho y toma  un platito redondo u otro utensilio redondo (puede ser cuadrado si lo quieres) y con esto corta un círculo de la masa.

Ya tienes un círculo o cuadrado y ahora sólo falta buscar al modelo o la modelo (no despegues ni saques el círculo del papel de horno, este paso se ha hecho así para evitar que al trasportarlo de un lado a otro se dañe la figura y así fácilmente lo meterás al horno).

Sobre el círculo que has hecho pon la manita o el piecito de tu hijo y lo estampas. Con un cuchillo o con otra herramienta puedes escribir el nombre de tu hijo, la fecha o lo que se te ocurra. Ahora, lo metes al horno a 100º grados por unas 3 horas.
¿Por qué tanto tiempo y por qué tan baja temperatura? Si lo ponemos a una temperatura más alta, se tostará mucho la parte de afuera dejando cruda la parte de adentro.
Pasado esas horas, lo sacas y lo dejas reposar. Deja que se seque bien (yo deje una semana en reposo) y posteriormente pinte la huella (puedes pintar todo el círculo si lo prefieres). 



Estoy muy contenta con el resultado y creo que haré una que otra cosita más con esta manualidad.

Buen fin de semana.